
He sido ocasional testigo de muchas crisis, lamentable víctima de algunas, involuntario artífice de otras, consejero de varias y curioso de todas.

Su complejidad desafía la completa comprensión. Eso las hace fascinantes.

Las crisis viajan a la velocidad del escándalo; la reputación, a la del olvido.

Inmediatez, presencia y acción: las arterias de la empatía.

Velocidad sobre precisión: el instinto como atajo.

No todas las crisis se resuelven; muchas solo se atraviesan.

La crisis nos revela de qué estamos hechos.

Adaptación para responder con lo que se dispone en reemplazo de lo que se carece.

Salir vivo de una crisis depende más del manejo que del problema que la origina.

Riesgos y crisis son dos hermanos que no desean verse.

Regla de ajedrez: sacrificar el caballo para salvar a la reina. Regla del mar: mujeres y niños primero.